La reciente temporada de fin de año volvió a marcar los niveles más altos de movilidad urbana en el país. Durante las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, la demanda de viajes comenzó a incrementarse desde la semana previa a la Nochebuena y volvió a intensificarse hacia el cierre de diciembre, con un segundo repunte registrado dos días antes del Año Nuevo.
El cierre del año volvió a transformar el movimiento en las ciudades del país. A medida que avanzaron las fechas festivas, la actividad en las calles se aceleró y los viajes se multiplicaron, consolidando este periodo como el de mayor flujo de traslados del año. De acuerdo con los registros recopilados por Maxim durante esta temporada, la primera variación significativa se observó en la semana previa a Navidad, impulsada por compras, reuniones familiares y desplazamientos hacia mercados y centros comerciales.
En este contexto, el 24 y 25 de diciembre destacaron como las jornadas de mayor actividad, con un incremento aproximado del 33 % en los pedidos en comparación con un día regular. El comportamiento de los usuarios también evidenció patrones definidos: el grupo de 26 a 35 años concentró el 44,94 % de las solicitudes, seguido por el segmento de 36 a 45 años, que representó el 32,12 %. Los menores de 18 años alcanzaron el 6,72 % de los viajes, mientras que las personas mayores de 45 años representaron el 0,77 %. El reparto de los traslados se mantuvo equilibrado entre hombres y mujeres.
Tras la Navidad, se mantuvo un ritmo elevado de desplazamientos que volvió a intensificarse en la antesala del Año Nuevo. Dos días antes del cierre de diciembre se registró un segundo repunte, asociado a celebraciones, trámites y reuniones previas a las festividades. Sin embargo, fue la madrugada del 1 de enero la que marcó el mayor pico de movilidad del año, cuando la demanda de traslados llegó a triplicar el promedio habitual, impulsada principalmente por celebraciones sociales y desplazamientos nocturnos.
Pese a estas variaciones, los tiempos de espera apenas se modifican. Según Maxim, incluso en los momentos de mayor actividad, el incremento no supera el minuto, resultado de una preparación anticipada para esta temporada y de la activación adicional de conductores.
Así, el cierre de año en Perú exhibe dos tendencias complementarias: una Navidad marcada por viajes familiares y compras, y un Año Nuevo definido por celebraciones sociales y desplazamientos nocturnos. Ambas fechas conforman el periodo de movilidad más intenso para las ciudades del país.
















