🔵 Mayo será un mes clave para contar con mayor claridad sobre la intensidad, duración y alcance de ambos fenómenos, en un contexto que, por ahora, luce menos severo que el de 2023.
La evolución del Niño Costero y el eventual desarrollo de un Niño Global hacia la segunda mitad del año podrían elevar la exposición de sectores como pesca, agroexportación y logística fluvial a afectaciones productivas, operativas y logísticas, advirtió Gallagher Perú durante su reciente una revisión sobre perspectivas climáticas y gestión de riesgos.
“Hoy existe una probabilidad relevante de condiciones cálidas en los próximos meses, pero aún con alta incertidumbre sobre cómo evolucionarán el Niño Costero y un eventual Niño Global en términos de intensidad, duración e impactos. Mayo será un punto de inflexión para contar con mayor claridad. Ahora, la prioridad para las empresas debe estar en anticipar escenarios, revisar su exposición y fortalecer sus planes de prevención y continuidad”, señaló Frank Chávez, Gerente de Ingeniería & Prevención de Riesgos Patrimoniales de Gallagher Perú.
Con base en la información técnica, Gallagher además indicó que la señal más consistente para los próximos meses apunta a un otoño con calor marino y costero, con posibilidad de extenderse al invierno. No obstante, precisó que, las observaciones actuales y el análisis técnico sugieren, por ahora, una evolución de menor magnitud que la registrada en el año 2023.
¿Qué fenómenos se monitorean?
- Niño Costero: corresponde al calentamiento del mar frente a la costa peruana y es monitoreado por la Comisión Multisectorial Encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN). Para 2026, la revisión apunta a un evento débil, con un periodo potencialmente más intenso entre mayo y julio.
- Niño Global: responde al calentamiento del Pacífico ecuatorial y es seguido por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). Según Gallagher, su posible desarrollo se ubicaría desde junio y podría favorecer escenarios secos hacia la segunda mitad del año.
- Convergencia: si coinciden ambos fenómenos, los efectos tienden a ser más diversos, prolongados y severos.
Situación actual y próximo panorama posible:
Al cierre de marzo, el país continúa bajo condiciones cálidas débiles desde inicios de febrero. El enfriamiento observado durante marzo por efecto de vientos del sur redujo parte del calor y de las lluvias, sin que ello implique la desaparición del riesgo. Ya no se esperan lluvias extremas generalizadas con daños estructurales severos, aunque sí podrían presentarse eventos intensos puntuales, principalmente en la costa y sierra norte, sobre todo entre abril y mayo.
Riesgos por sector:
- Pesca: el calentamiento del mar puede alterar la disponibilidad de anchoveta, ya que el recurso tiende a profundizarse y replegarse hacia el litoral. La mayoría de modelos proyecta un calentamiento importante al menos hasta Pisco en mayo, lo que podría cerrar la ventana para la pesca de anchoveta en la costa centro-norte a mediados de abril.
Como antecedente, un análisis del Instituto Peruano de Economía (IPE), señala que, en años recientes con incidencia de FEN Costero, la mediana de captura de anchoveta en la zona norte-centro se redujo en 48% en la primera temporada y en 67% en la segunda.
- Agroexportación: los riesgos varían según cultivo y calendario. En espárrago, el calor costero puede afectar la calidad del producto. En arándano, un invierno cálido podría generar mayores impactos entre julio y setiembre. En uva de mesa, la mayor sensibilidad se ubica entre octubre y enero. Como referencia, un análisis del IPE indica que, en los últimos 15 años, la producción de cultivos orientados a la exportación creció en promedio 10% en años sin FEN Costero y solo 4% cuando ocurrió este fenómeno.
- Logística fluvial: existe potencial de sequías en sierra y selva que podrían repercutir en la navegación en ríos amazónicos durante la segunda mitad del 2026, con posibles niveles bajos en primavera si se consolida el componente global.
‘’En ese escenario, el riesgo climático no debe evaluarse únicamente por la posibilidad de lluvias, sino también por sus efectos sobre la temperatura, la calidad productiva, las ventanas operativas y la continuidad logística’’, explicó Frank Chávez, Gerente de Ingeniería & Prevención de Riesgos Patrimoniales de Gallagher Perú.















