Del campo a la cocina: la cebolla que impulsa la economía de Arequipa

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🔵 Este importante cultivo impulsa la producción, fortalece la gastronomía local y enfrenta retos que demandan políticas públicas para asegurar su sostenibilidad.

En las picanterías tradicionales y en los hogares arequipeños, el solterito sigue siendo uno de los platos más representativos. Fresco, colorido y profundamente ligado a la identidad local, este emblema de la gastronomía regional tiene como uno de sus ingredientes principales a la cebolla, un producto que aporta sabor y que sostiene una parte importante de la economía agrícola de Arequipa.

La cebolla roja se ha consolidado como uno de los cultivos más importantes de la región por su peso productivo y comercial. De acuerdo con el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), al 2025 este producto representaba el 13% del Valor Bruto de la Producción (VBP) agrícola en Arequipa. El VBP es un indicador que estima el valor económico total generado por un cultivo, considerando la cantidad producida y su precio en el mercado, lo que posiciona a la cebolla como el principal cultivo en términos económicos.

“La cebolla genera empleo, impulsa el comercio y asegura el abastecimiento constante en mercados y restaurantes, espacios muy presentes en la vida cotidiana de la región. Su presencia en la gastronomía local refleja una cadena productiva que conecta directamente al campo con la mesa arequipeña y que, bien aprovechada, puede seguir impulsando el desarrollo local”, señaló César García, especialista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).

Durante 2025, la cebolla se mantuvo como uno de los cultivos con mayor producción en la región, con más de 363 mil toneladas cosechadas.

Esta cifra evidencia el alto volumen productivo que concentra nuestra región, situándose solo por debajo de otros cultivos relevantes como la alfalfa y el arroz.

“Más allá de las cifras, la producción de cebolla tiene un impacto directo en la economía familiar de miles de productores, en su mayoría pequeños y medianos agricultores distribuidos en distintos valles de la región. Para ellos, este cultivo representa una fuente central de ingresos y una actividad que articula trabajo agrícola, transporte y comercio local, contribuyendo al dinamismo económico de las zonas rurales de Arequipa”, analizó García.

No obstante, el desarrollo y la competitividad del cultivo de cebolla enfrentan distintos desafíos. Entre ellos, destaca la variabilidad climática, que en el caso de Arequipa se manifiesta en eventos atípicos –como cambios bruscos de temperatura o condiciones de humedad que afectan el manejo del cultivo–, impactando los rendimientos y la calidad del producto. A ello se suma el encarecimiento de los insumos agrícolas, como fertilizantes, semillas y productos fitosanitarios, lo que eleva los costos de producción.

Frente a este panorama, resulta fundamental fortalecer las políticas públicas. Estas deben orientarse a ampliar y fortalecer los servicios de asistencia técnica y capacitación para los productores, y promover mejores condiciones logísticas y de articulación comercial. De esta manera, se contribuirá a mejorar la productividad, reducir las pérdidas y asegurar la sostenibilidad económica de este cultivo estratégico para la región.

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