Indicó el destacado científico Loonie Thompson durante su visita a la Universidad Católica San Pablo para presentar documental Canary
Fuente: Encuentro
El glaciar Quelccaya, el casquete de hielo tropical más extenso de la Tierra, se encuentra en una trayectoria de extinción con consecuencias masivas para la vida y la economía en el sur de Perú. Localizado en Cusco, el Quelccaya es único por sus características y ha sido visitado desde 1974 por el glaciólogo Lonnie Thompson.
El destacado científico estadounidense y profesor de la Universidad de Ohio en Estados Unidos, estuvo en Arequipa, para presentar el documental Canary en la Universidad Católica San Pablo. En este filme trata sobre sus expediciones a lo largo de más de cuatro décadas sobre el deshielo de los glaciares en el Perú y el mundo.
Lo que para Thompson comenzó como un estudio sobre el comportamiento de los glaciares tropicales se transformó en un testimonio del cambio climático.
El científico relató que, inicialmente, su objetivo era entender cómo se “comportan” los glaciares tropicales en comparación con los glaciares polares. Sin embargo, al regresar a Cusco año tras año, comenzó a documentar el retroceso de los campos de hielo y la formación de lagos donde antes no existían. Desde su primera visita hasta ahora, el coloso ha perdido alrededor del 50 % de su capa de hielo.
El deshielo acelerado
La tasa de retroceso de la superficie glacial se ha disparado a medida que las temperaturas globales continúan subiendo. El primer signo de alerta en las alturas se registró en 1991, cuando Thompson observó agua formada en la cima del Quelccaya.
La aceleración de esta desglaciación en los márgenes ya era evidente. De hecho, en 1992, el científico fue llamado a testificar ante el Senado de Estados Unidos, donde presentó la formación de agua como prueba irrefutable de que el cambio climático estaba sucediendo.
Debido a la topografía plana del Quelccaya, el científico predice una desaparición acelerada y completa del hielo, una vez que la capa de derretimiento alcance la cumbre. Aunque los modelos más generales pronostican su extinción para 2100, la estimación del científico es mucho más preocupante: el Quelccaya desaparecerá completamente entre los años 2050 y 2060.
Conexión vital: el agua amenazada
Los glaciares andinos son, literal, las “cabeceras de los ríos y arroyos”. Lonnie Thompson remarca que el agua del Quelccaya no es solo un recurso, es el sustento de la región Cusco e incluso aporta agua a otras zonas como Puno y la Amazonía.
Explicó que la comunidad de Phinaya, ubicada debajo del glaciar, y los alpaqueros de la zona son los directamente afectadas, pero recalcó que el agua resulta vital para la agricultura de la zona, dado que permite la irrigación de cultivos de papa y quinua, productos básicos para la alimentación.
Además, proporciona el suministro de agua para la energía hidroeléctrica y es esencial para el turismo y las nuevas industrias, como el embotellado de agua. “Si el glaciar desaparece, los recursos hídricos se agotarán y el impacto será muy grande”, advierte.
Ingenio científico
El Quelccaya es un tesoro científico inigualable. Al ser plano y acumular entre 3 y 5 metros de nieve al año, las capas de hielo que se forman proporcionan el único registro climático tropical anual de hasta 1500 años atrás.
En el hielo se conservan datos cruciales de temperatura y precipitación, así como evidencia de carbón negro, que registra la historia de incendios en la Amazonía peruana e incluso microbios, bacterias y virus atrapados en la atmósfera.
Para obtener estas valiosas muestras, también llamadas “testigos de hielo”, Lonnie Thompson enfrentó un desafío logístico, pues la altitud impedía el uso de aviones o helicópteros. La solución fue una hazaña de innovación: en 1983, construyó el “primer taladro de núcleos de hielo alimentado por energía solar”.
Este equipo ligero y portátil, que fue transportado por caballos durante dos días, permitió perforar y recuperar el hielo, un avance clave para el estudio de los glaciares tropicales.
El documental Canary
Pese a la evidencia, el científico admite que la falta de acción política ha sido “desalentadora”. Sin embargo, percibe un cambio: las amenazas y protestas que su equipo enfrentaba en el pasado por estudiar el cambio climático han cesado, porque la gente está viendo los cambios en su propio entorno debido a eventos extremos y pérdida de vidas.
Para motivar un cambio de trayectoria global, el experto contó que en una conversación con su hija hace 10 años, le dijo: más investigaciones o “papers” no iban a cambiar la trayectoria del mundo, sino la necesidad de llegar a miles y millones de personas”. Este diálogo inspiró el documental Canary, una película sin fines comerciales, cuyo objetivo es unir a personas de diferentes culturas y religiones para resolver problemas que “nos impactan a todos”: el cambio climático.
El mensaje es claro: la ciencia describe lo que ocurre sin influencia política, y es momento de que el mundo escuche antes de que el Quelccaya y otros glaciares se conviertan en una trágica metáfora. “El Quelccaya desaparecerá y esperamos que esto mande un mensaje al mundo”, refiere Thompson.
El Huascarán
Aunque glaciares más pequeños ya desaparecieron, el Huascarán, la montaña tropical más alta del mundo (6768 metros), resistirá más tiempo. Thompson explicó que su hielo tiene una importancia histórica incalculable. Los núcleos extraídos en 2019 se remontan hasta 30 000 años. Son el único registro climático tropical de la última era de hielo.
Este hielo milenario es un “patrimonio de la humanidad”, ya que también contiene registros de gas metano provenientes de la Amazonía y ofrece una visión de 30 000 años de la historia de la selva.


















