🔵 Lluvias intensas y alza de temperaturas obligan a las empresas a revisar hoy sus condiciones de trabajo, prevención y continuidad operativa.
Las condiciones climáticas previstas para los próximos meses plantean un escenario que las empresas no deberían perder de vista. En el marco del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño – ENFEN) mantiene la Alerta de El Niño Costero y proyecta, para el trimestre abril-junio de 2026, lluvias de normal a superiores en la costa norte y temperaturas por encima de lo habitual en la franja costera, principalmente en el mes de abril.
“Cuando el entorno climático empieza a mostrar señales de mayor presión, conviene que las empresas revisen con anticipación qué tan expuestas están sus instalaciones, equipos, inventarios y procesos críticos. Prepararse a tiempo puede marcar una diferencia clave en la seguridad de las personas y la continuidad de la operación”, señaló José Martínez Medina, Jefe de Prevención de Riesgos Corporativos de RIMAC.
Científicos mantienen en vigilancia el océano Pacífico Central ante la posible evolución del fenómeno El Niño Global hacia fines de 2026. Los modelos climáticos anticipan un calentamiento progresivo del mar desde el Pacífico central hasta Sudamérica. De producirse un acoplamiento con el Niño Costero, podría aumentar la temperatura del aire y provocar lluvias intensas en el norte y centro del Perú, mientras que el sur enfrentaría déficits de lluvias y posibles sequías.
Estas condiciones no solo afectan la operación, sino también la seguridad y salud de los trabajadores, especialmente en labores expuestas a calor, lluvias y desplazamientos.
¿Qué deberían revisar hoy las empresas?
- Estado físico de techos, canaletas y drenajes: Antes de que las lluvias se intensifiquen, conviene revisar si techos, bajantes, canaletas, rejillas y sistemas de evacuación de agua están en buen estado y libres de obstrucciones. Una falla en estos puntos puede generar filtraciones, empozamientos y condiciones inseguras para el personal dentro de las instalaciones.
- Condiciones del entorno inmediato del predio: También conviene observar qué ocurre fuera de la empresa: acumulación de agua en la vía pública, cercanía a quebradas, pendientes, muros de contención, zonas de desborde o accesos que podrían verse afectados por lluvias o huaicos. Estas condiciones pueden comprometer el ingreso, salida y desplazamiento seguro de los trabajadores.
- Capacidad de reacción del personal ante una emergencia: Más allá de la infraestructura, es clave que el personal sepa cómo actuar si se presenta una inundación, filtración, interrupción eléctrica o restricción de acceso. Revisar rutas internas, responsables y procedimientos básicos ayuda a responder con mayor orden y a reducir riesgos durante una emergencia.
- Condiciones de trabajo en zonas expuestas: Las empresas deberían identificar si cuentan con personal que realiza labores en exteriores, traslados frecuentes o tareas en espacios particularmente sensibles a lluvias, aniegos o altas temperaturas, para ajustar medidas según el nivel de exposición.
- Medidas de protección y comunicación preventiva: También es importante verificar si el personal cuenta con información clara, implementos adecuados y criterios definidos para actuar frente a lluvias intensas, calor inusual o condiciones que puedan elevar el riesgo durante la jornada.
“Prepararse frente a este tipo de escenarios también implica revisar cómo pueden cambiar las condiciones en las que trabajan las personas. Ajustar medidas de prevención, reforzar la comunicación interna y actuar a tiempo ayuda a reducir riesgos y proteger mejor a las personas”, concluyó José Martínez Medina, Jefe de Prevención de Riesgos Corporativos de RIMAC.













