🔵 La Universidad Nacional Agraria La Molina presentó los avances en el desarrollo de semilla con potencial para mejorar la productividad del cultivo y la calidad de la fibra destinada a la industria textil.
El algodón es uno de los componentes centrales de la identidad productiva del Perú. Sin embargo, mientras la industria textil hoy exige fibras con estándares cada vez más altos, la generación de nuevas variedades de este cultivo ha avanzado a un ritmo menor. En la última década, apenas se ha desarrollado una (01) nueva variedad de algodón en el país, una situación que ha limitado el acceso de los productores a semillas con mejores características agronómicas e industriales.
Frente a este escenario, la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM) presentó en su Auditorio Principal, los resultados del proyecto “Validación, registro y protección de la nueva variedad de algodón de la UNALM con alto valor agronómico e industrial”, una iniciativa financiada por Prociencia, a través del concurso de Emprendimiento Académico del Proyecto de Fortalecimiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SINACTI II).
El proyecto tuvo como objetivo validar, registrar y proteger la variedad de algodón “Molinero extralargo”, desarrollada por investigadores de la universidad, con la expectativa de poner a disposición de los productores una alternativa de semilla que contribuya a elevar la productividad del cultivo y mejorar la calidad de la fibra destinada a la industria textil. En el marco del referido concurso, Prociencia ha podido financiar el ensayo y la validación industrial de la nueva fibra, más resistente, productiva y fina, de la mano con la industria privada.
La convocatoria de Emprendimiento Académico fue diseñada precisamente para financiar tecnologías desarrolladas en instituciones académicas que buscan validar su funcionamiento en entornos reales y generar condiciones para su adopción por parte de empresas y usuarios finales. Este nuevo algodón representa una gran oportunidad productiva para regiones donde aún no se siembra mucho, como la costa central.
Más fibra, más valor
Uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente la cadena algodonera es la disponibilidad de semillas que combinen rendimiento agrícola con características industriales demandadas por el mercado. El proyecto liderado por la UNALM apunta a responder a esa necesidad mediante la validación de una variedad cuya fibra podría contribuir a generar productos de mayor valor agregado.
La investigación incluyó ensayos para evaluar la distinción, homogeneidad y estabilidad de la variedad, análisis de adaptación y eficiencia agronómica, así como análisis orientados a validar la calidad industrial de la fibra.
Los resultados obtenidos permitirán acelerar la disponibilidad de esta semilla certificada permitiría y, con ello, ampliar las opciones tecnológicas para los productores y fortalecer la competitividad de una cadena productiva estrechamente vinculada a la industria textil nacional.
“Esta nueva variante de algodón, derivada de linajes élite de Tangüis y Pima, se adapta a zonas costeras, tiene mayor capacidad productiva y calidad de fibra superior (mayor longitud que el Pima), lo que permitirá producir prendas más suaves y con menores costos de procesamiento”, manifestó el Dr. Raúl Blas Sevillano, investigador de la UNALM y responsable técnico del proyecto.
“Es una variedad única para la costa central y sur del país, con fibra de alta calidad, más larga, de alto rendimiento y características que benefician tanto a los productores de algodón, hilanderos, la industria textil en general, y al medio ambiente”, indicó.
Impacto que trasciende el campo
El potencial de esta nueva variedad no se limita a la producción agrícola.
De acuerdo con los resultados del proyecto, su mayor resistencia frente a plagas y enfermedades podría contribuir a reducir el uso de pesticidas y otros agroquímicos, con beneficios para el manejo sostenible de los cultivos y los ecosistemas asociados.
Asimismo, una fibra con mejores características industriales abre la posibilidad de acceder a segmentos de mercado que demandan materia prima de mayor calidad, generando nuevas oportunidades para productores, empresas textiles y exportadores.
El Perú le dio al mundo el algodón Tangüis. Más de cien años después, investigadores de La Agraria buscan escribir un nuevo capítulo en esa historia, con este ejemplo de cómo la investigación científica puede generar soluciones con potencial aplicación productiva, conectando el conocimiento desarrollado en las universidades con desafíos concretos de sectores estratégicos para el país.















