🔵 El aumento de visitantes extranjeros y la temporada alta obligan a replantear la competitividad del sector turístico local.
🔵 Ante este escenario, el BRITÁNICO destaca la importancia del idioma inglés como herramienta clave para mejorar la experiencia de los viajeros.
Arequipa atraviesa uno de sus momentos más sólidos en materia de turismo internacional. Según proyecciones de la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa, la región registraría un crecimiento cercano al 20% en el flujo total de visitantes durante 2026, impulsado por la recuperación del sector y el mayor interés por el sur del país.
El incremento se concentrará en el segundo semestre del año, con dos picos marcados: julio, por Fiestas Patrias, y agosto, mes en el que las celebraciones por el aniversario de la ciudad convierten a Arequipa en uno de los principales destinos del país.
Este mayor flujo de turistas también eleva la presión sobre los servicios del sector y visibiliza un desafío recurrente: la capacidad de atención en un contexto cada vez más internacionalizado.
“El viajero actual busca mucho más que visitar atracciones turísticas. Quiere interactuar con la población local, conocer historias, recibir recomendaciones personalizadas y comprender mejor la cultura del destino. En ese contexto, el idioma inglés es una herramienta clave para facilitar esa comunicación y enriquecer la experiencia del visitante. La comunicación es parte central de la experiencia”, señaló Alonso Bedoya, gerente de Desarrollo Institucional del BRITÁNICO.
Uno de los cambios más significativos en el perfil del visitante es el predominio del turismo extranjero. Actualmente, este representa alrededor del 60% de las llegadas a la región, con procedencia principal de Estados Unidos, Europa y Asia; además de flujos desde países vecinos como Chile. Los viajeros nacionales, en tanto, concentran el 40% restante y mantienen una tendencia de crecimiento.
En ese escenario, la barrera del idioma aparece como un factor cada vez más relevante. La capacidad de comunicarse en inglés deja de ser un valor complementario para convertirse en una herramienta clave de competitividad para el sector.
El impacto no se limita a hoteles o agencias de viaje. Guías, restaurantes, transportistas, comercios y emprendimientos locales forman parte de una cadena que depende de la interacción directa con el público y que podría verse directamente beneficiada por una mejor comunicación.
Con una temporada alta que se intensifica entre julio y agosto, Arequipa enfrenta el reto de consolidarse no solo como un destino atractivo, sino como una ciudad realmente preparada para responder a las exigencias de un visitante global.Arequipa, junio de 2026















