🔵 El humo tóxico y la falta de visibilidad provoca más víctimas que las propias llamas. Los cables libres de halógenos ayudan a reducir estos riesgos en edificaciones de alta concurrencia.
Cuando ocurre un incendio, el peligro no proviene únicamente del fuego. De acuerdo con especialistas en seguridad eléctrica, la mayoría de las víctimas fallece por inhalación de gases tóxicos y por la imposibilidad de encontrar una ruta de evacuación debido al humo denso que invade los ambientes en pocos minutos. En este contexto, los cables libres de halógenos (LSZH, por sus siglas en inglés) se han convertido en un elemento clave para mejorar la seguridad de las edificaciones y proteger vidas humanas.
Christian Porras, especialista de producto de Conectores Eléctricos CELSA, explica que los cables tradicionales fabricados con PVC contienen cloro, un componente que, al entrar en combustión, libera ácido clorhídrico, un gas altamente tóxico y corrosivo que afecta las vías respiratorias. Además, generan humo negro y espeso que reduce drásticamente la visibilidad, dificultando la evacuación y entorpeciendo las labores de rescate. “En una emergencia, la capacidad de ver las salidas y mantener la calma puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”, señala.
Frente a este escenario, los cables LSOH han sido diseñados para minimizar estos riesgos. Al estar libres de halógenos como cloro, flúor, bromo y yodo, no emiten gases tóxicos ni corrosivos cuando se exponen al fuego. Además, generan una cantidad mucho menor de humo, lo que ayuda a mantener visibles las rutas de evacuación durante más tiempo. Según el especialista, esta tecnología puede proporcionar una ventana crítica de varios minutos adicionales para evacuar un ambiente antes de que las condiciones se vuelvan peligrosas.
La importancia de estos conductores es tal que la normativa peruana exige su uso en locales de pública concurrencia, como hospitales, colegios, centros comerciales, hoteles, terminales de transporte, oficinas y espacios culturales. La medida busca reducir el impacto de los incendios en lugares donde la evacuación de grandes grupos de personas puede resultar compleja. El incumplimiento de estas disposiciones puede derivar en observaciones durante las inspecciones de seguridad, multas e incluso la clausura temporal o definitiva de las instalaciones.
Más allá de la protección de las personas, los cables libres de halógenos también ofrecen beneficios para las empresas y organizaciones. Al no liberar compuestos corrosivos durante un incendio, ayudan a proteger equipos electrónicos, servidores, sistemas de control industrial y otros activos de alto valor que podrían quedar inutilizados incluso sin haber sido alcanzados por las llamas. Asimismo, contribuyen a una construcción más sostenible al reducir la liberación de sustancias contaminantes al ambiente.
Sin embargo, los especialistas advierten que el mercado informal sigue representando un riesgo para la seguridad eléctrica del país. Por ello, recomiendan adquirir conductores únicamente en distribuidores autorizados, verificar que el cable cuente con marcados legibles y certificaciones vigentes, y solicitar siempre la documentación técnica correspondiente. “La seguridad no debe medirse solo por el precio. Un cable certificado es una inversión que protege vidas, infraestructura y la continuidad de las operaciones”, afirma Porras.
Finalmente, desde CELSA recuerdan que al momento de elegir un conductor eléctrico no basta con evaluar el costo por metro. Factores como la certificación del producto, su trazabilidad, la calidad de los materiales y su comportamiento frente al fuego deben formar parte de cualquier decisión de compra. En edificaciones donde conviven cientos o miles de personas cada día, estas características pueden convertirse en la principal barrera entre una evacuación segura y una tragedia.














