El 98% de las empresas exige habilidades, prácticas a nuevos trabajadores

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El mercado laboral peruano continúa transformándose de manera acelerada, impulsado por la automatización y los nuevos requerimientos tecnológicos de las compañías. En este entorno, la carrera universitaria se convierte en una herramienta mucho más potente cuando se acompaña de experiencia aplicada desde los primeros ciclos. Así lo reflejan las estadísticas actuales de contratación, donde el 98% de las empresas busca talento que combine el respaldo de su formación académica con habilidades prácticas específicas para responder a las necesidades del mercado.

Frente a esta evolución, el rector de la Universidad Privada del Norte, Martín Santana, advierte que la brecha entre la enseñanza tradicional y las necesidades reales de las compañías se está ampliando cada vez más, obligando a las instituciones educativas a formar perfiles dinámicos capaces de adaptarse a la tecnología.

Esta urgencia tiene además un impacto financiero inmediato: según el informe de impacto de micro credenciales 2026 de Coursera, el 94% de los empleadores está dispuesto a pagar mejores salarios iniciales a quienes suman certificaciones cortas en su perfil, una valoración que sube al 82% cuando estos programas están respaldados por líderes de la industria.

«El rol de las universidades hoy en día es transformarse constantemente para ser un puente sólido entre las aulas y el éxito profesional de los estudiantes. Nuestro compromiso es acercar a los jóvenes a la realidad laboral real con un modelo flexible, que sume micro credenciales progresivas validadas por la industria y el uso cotidiano de la inteligencia artificial para potenciar sus capacidades», sostiene Santana.

Para el rector, el éxito laboral de los jóvenes hoy depende de tres pilares fundamentales. El primero son las certificaciones con respaldo directo de la industria: las universidades tienen la obligación de co-diseñar sus planes de estudio junto a las empresas que realmente contratarán a los egresados, asegurando que cada microcredencial responda a las necesidades de un puesto de trabajo real. El segundo es la convivencia diaria con herramientas de inteligencia artificial, ya que la tecnología dejó de ser una materia opcional y los profesionales del futuro necesitan formarse en entornos que integren asistentes virtuales y tutores de IA disponibles las veinticuatro horas. El tercero son las llamadas 5C, las destrezas de trato humano que las máquinas no tienen: carácter ético, comunicación fluida, pensamiento crítico, creatividad y colaboración en equipo.

«Buscamos que cada estudiante no solo obtenga un grado académico, sino que cuente con las credenciales reales y la agilidad digital que exigen los reclutadores más competitivos del entorno actual», señala Santana.

El nuevo escenario laboral redefine así las reglas del juego para los profesionales peruanos. El éxito en el mercado de hoy ya no se mide únicamente por el diploma colgado en la pared, sino por la capacidad de mantenerse vigente, dinámico y en constante evolución de la mano con la tecnología.

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