Sismos en Perú, ¿qué tan preparadas están las redes de agua y saneamiento?,
🔵 Sismos, lluvias intensas y otros fenómenos pueden someter a las redes de agua y saneamiento a condiciones distintas a las de su operación habitual. La planificación y selección de sistemas adquieren un rol clave para asegurar la continuidad de servicios esenciales.
Cuando ocurre un evento extremo, mantener operativo el servicio de agua potable y saneamiento depende de mucho más que la disponibilidad del recurso. Las redes que lo transportan deben responder a las condiciones del terreno, las cargas externas y las variaciones que puede generar una emergencia. Por ello, la resiliencia de estos sistemas empieza desde el diseño y la elección de las soluciones de infraestructura.
El desafío es especialmente relevante en un país expuesto tanto a actividad sísmica como a fenómenos climáticos. En mayo, el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento realizó una simulación para poner a prueba el protocolo de respuesta y restablecimiento progresivo de los servicios de agua potable y saneamiento ante un sismo de gran magnitud seguido de tsunami en Lima Metropolitana y Callao.
“Una red resiliente debe considerar desde su diseño las condiciones a las que estará expuesta durante toda su vida útil. En zonas con actividad sísmica, por ejemplo, la flexibilidad del sistema, el comportamiento de las uniones y la adaptación a las características del terreno son aspectos que pueden contribuir a reducir el riesgo de fallas”, explica Juan Durand, especialista de Pavco Wavin.
En el caso de las redes de agua potable, esto implica evaluar variables como presión, tipo de suelo, condiciones de instalación y comportamiento de los materiales. En alcantarillado y drenaje, además, se debe considerar la capacidad del sistema para responder ante cargas externas, movimientos del terreno y variaciones en los caudales. La elección de una solución, por tanto, no debería responder únicamente a las condiciones normales de operación, sino también al entorno en el que permanecerá instalada.
La gestión preventiva también cobra relevancia frente a fenómenos climáticos. El ENFEN mantiene la alerta de El Niño Costero y, en su último comunicado disponible, señala que podría continuar hasta abril de 2027. En paralelo, SUNASS ha promovido que las empresas prestadoras desarrollen planes de respuesta ante posibles emergencias asociadas al fenómeno.
“La continuidad de un servicio se construye mucho antes de una emergencia. Además de contar con protocolos de respuesta, es importante que la infraestructura tenga las características necesarias para enfrentar las condiciones de cada territorio y que exista un mantenimiento adecuado. Diseñar pensando en el largo plazo permite reducir vulnerabilidades y facilitar una recuperación más rápida cuando ocurre un evento extraordinario”, agrega el especialista de Pavco Wavin.
Para las ciudades, el reto es avanzar hacia una infraestructura hidráulica que combine eficiencia, durabilidad y capacidad de adaptación. Esto supone considerar el comportamiento de las redes desde la etapa de diseño, utilizar sistemas adecuados para cada aplicación y mantener una gestión preventiva que permita anticipar puntos vulnerables.
La resiliencia de los servicios de agua y saneamiento, en ese sentido, no depende de una única medida. Se construye a partir de decisiones técnicas que permitan que las redes funcionen de manera confiable en condiciones normales y tengan mejores posibilidades de mantener o recuperar su operación cuando el territorio enfrenta un evento extremo.















