Arequipa enfrenta un doble riesgo climático: menos agua y posibles inundaciones durante 2026-2027

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Arequipa enfrenta un escenario climático que podría generar impactos distintos según la zona durante el periodo 2026-2027. De acuerdo con el análisis del Centro de Monitoreo RIMAC, uno de los principales riesgos para la región está relacionado con la persistencia de lluvias por debajo de lo normal, lo que podría incrementar la exposición a sequía y déficit hídrico.

En el caso de sequía, se identifican 63 distritos en riesgo alto y muy alto, con 594 mil personas, 171 mil viviendas, 52 mil hectáreas agrícolas y 1,44 millones de hectáreas de pastos naturales expuestas. Para déficit hídrico, son 31 distritos en riesgo alto y muy alto, con 45 mil personas, 26 mil viviendas, 27 mil hectáreas agrícolas y 1,23 millones de hectáreas de pastos expuestas, de acuerdo con las estimaciones de RIMAC.

Al mismo tiempo, Arequipa mantiene un riesgo asociado a lluvias e inundaciones. Según la compañía, existen 63 distritos con riesgo alto o muy alto, con alrededor de 1,3 millones de personas y 527 mil viviendas expuestas, además de 2.336 kilómetros de vías y 100 mil hectáreas agrícolas potencialmente expuestas. Así, mientras algunas zonas podrían enfrentar inundaciones localizadas ante episodios de lluvias, otras podrían verse afectadas por una reducción sostenida de las precipitaciones y una menor disponibilidad de agua.

’’El impacto de una menor disponibilidad de agua no se limita al ámbito rural. La reducción de precipitaciones puede generar mayor presión sobre los recursos hídricos y afectar actividades que dependen de ellos, como la agricultura y la ganadería’’, señala Andrea Holguín, ingeniera del Centro de Monitoreo de RIMAC. Por ello, el monitoreo de las fuentes de agua, la planificación del consumo y la identificación anticipada de posibles puntos críticos resultan relevantes para reducir la exposición durante la temporada.

¿Qué hacer ante estos escenarios?
La anticipación y el monitoreo serán claves para reducir los posibles impactos. En Arequipa, prepararse frente a El Niño implica considerar tanto los riesgos asociados a lluvias e inundaciones como aquellos derivados de una menor disponibilidad de agua.
Frente a posibles lluvias e inundaciones:

• Identificar sectores cercanos a quebradas, cauces o zonas con antecedentes de inundación.
• Revisar accesos, rutas de traslado y puntos vulnerables de infraestructura.
• Verificar el estado de drenajes y estructuras de protección.
• Mantener despejados los sistemas de evacuación de agua.
• Evitar transitar o cruzar zonas inundadas o cauces durante episodios de lluvia.
Frente a sequía y déficit hídrico:
• Evaluar la disponibilidad de agua necesaria para las actividades del hogar o la operación.
• Revisar fuentes alternativas de abastecimiento.
• Optimizar el uso del recurso hídrico en procesos productivos.
• Monitorear reservorios, caudales y niveles de almacenamiento.
• Implementar medidas de eficiencia hídrica y reutilización cuando sea posible.

‘’El escenario requiere una mirada diferenciada sobre los efectos de El Niño. Mientras en algunas regiones del país la preocupación está principalmente asociada al exceso de lluvias, en Arequipa también existe una exposición importante a condiciones de menor precipitación y presión sobre los recursos hídricos’’, agrega Andrea Holguín, ingeniera del Centro de Monitoreo de RIMAC.

Este contexto adquiere relevancia ante la situación climática nacional: el ENFEN mantiene el estado de “Alerta de El Niño Costero”, y prevé que el fenómeno continúe hasta el verano 2026-2027. Para la región andina sur, el organismo ha señalado un escenario de precipitaciones por debajo de lo normal durante el verano.

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