🔵 Trabajar en la informalidad suele significar ingresos inestables, ausencia de beneficios y menos oportunidades de capacitación, lo que puede dificultar el desarrollo profesional de los jóvenes.
Para muchos jóvenes, el primer trabajo representa mucho más que un ingreso. Es la posibilidad de empezar a ganar experiencia, aportar en casa o dar los primeros pasos hacia un proyecto de vida propio. Algunos lo hacen mientras estudian; otros, apenas terminan el colegio o la universidad. Sin embargo, no todos comienzan su trayectoria laboral en las mismas condiciones. En el Perú, una proporción importante de jóvenes inicia su vida laboral en la informalidad, es decir, sin contrato ni beneficios.
En esa línea, la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) advirtió que, en Arequipa, los jóvenes son más propensos a trabajar en la informalidad. En 2025, mientras el 63,5% de los trabajadores de la región se encontraba en esta condición, entre los jóvenes de 14 a 24 años la situación era aún más marcada: el 79% trabajaba de manera informal, es decir, 8 de cada 10.
“Esta situación abre un debate público sobre cómo generar más oportunidades para quienes recién comienzan su vida laboral. Facilitar el acceso de los jóvenes a empleos de calidad no solo impacta en sus ingresos y posibilidades de desarrollo, sino también en la productividad y en el crecimiento de la economía en el largo plazo”, explicó Franco Saito, economista de REDES.
Detrás de estas cifras se encuentran las dificultades que muchos enfrentan al momento de ingresar al mercado laboral. Sin experiencia previa ni redes profesionales consolidadas, los jóvenes suelen acceder primero a ocupaciones informales, que ofrecen menores ingresos y menos oportunidades de capacitación o desarrollo.
Esta realidad resulta especialmente llamativa en un contexto en el que el empleo formal viene mostrando señales de dinamismo en la región. Según el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), hacia noviembre de 2025 Arequipa registró 244 mil trabajadores en el sector privado formal, lo que representa un crecimiento cercano al 6% respecto al año anterior. Para este año, se espera que se creen 10 mil empleos formales adicionales.
Siendo así, uno de los grandes retos para la región será lograr que ese crecimiento también abra más puertas para quienes recién empiezan. Después de todo, la forma en que los jóvenes se insertan hoy en el mercado laboral puede marcar no solo su futuro, sino también el desarrollo económico de Arequipa en los próximos años.
Más crecimiento y más inversión: más oportunidades
Saito señaló que, para que más jóvenes puedan acceder a empleos formales, es necesario que la economía continúe creciendo. Cuando la economía se expande, las empresas venden más productos o servicios, invierten para ampliar sus operaciones y, en muchos casos, necesitan contratar más trabajadores.
De acuerdo con estimaciones del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), la economía peruana creció 3,4% en 2025. Si bien se trata de un ritmo positivo, todavía se encuentra por debajo del 5% anual que diversos especialistas consideran necesario para reducir de manera sostenida la pobreza y generar más empleo formal.
Específicamente, en Arequipa, la economía creció un 2,3% en 2025, por debajo de otras regiones como Apurímac, Tacna y Cajamarca, que crecieron 16%, 10% y 7,5%, respectivamente.
“En este contexto, el dinamismo de la actividad económica resulta determinante. Cuando se desarrollan nuevos proyectos productivos y aumenta la inversión, también se amplían las oportunidades de empleo. Por ello, generar condiciones que impulsen la actividad económica puede contribuir a que más jóvenes encuentren oportunidades laborales formales”, explicó Saito.
También es necesario fortalecer las herramientas al alcance de los jóvenes para facilitar su inserción laboral. En ese sentido, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) destaca que promover el acceso a la educación superior técnica puede contribuir a que los jóvenes accedan a empleos de mejor calidad. Esto implica complementar la formación con talleres prácticos, capacitaciones técnicas y programas de acompañamiento, poniendo especial énfasis en aquellos que enfrentan mayores barreras para acceder a oportunidades.














