En Arequipa, el motor de la economía son sus emprendedores. La Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) ha identificado que actualmente, existen casi 146 mil empresas operando en nuestra región, de las cuales un 99.4% son micro y pequeñas empresas (mypes). Esta mayoría demuestra que el latido económico y comercial a nivel local proviene del esfuerzo diario de miles de ciudadanos que deciden apostar por un negocio propio para sacar adelante a sus familias.
Pero, ¿quiénes son exactamente estos emprendedores? Hablamos del dueño de la bodega del barrio, la dueña del puesto en el mercado, el conductor que ofrece servicios de movilidad, o la familia que abrió un pequeño restaurante o un hotel. A nivel nacional, la mayor parte de estos negocios se dedican al comercio al por mayor y menor, a las actividades inmobiliarias y de alquiler, al transporte, y al rubro de hoteles y restaurantes.
Su impacto en nuestras vidas es gigantesco. “En todo el Perú, las mypes producen casi un tercio de la riqueza nacional, aportando el 20.6% al PBI, de acuerdo con el Ministerio de la Producción (Produce). Además, son los principales generadores de trabajo en el país, dando empleo a 6 de cada 10 peruanos que trabajan (59% de la Población Económicamente Activa Ocupada). Gracias a estos emprendedores, millones de familias tienen un ingreso para poder comprar alimentos, acceder a servicios básicos y lograr un mayor bienestar en sus hogares”, resaltó Patricio Lewis, investigador de REDES.
Sin embargo, salir adelante no es tarea fácil, principalmente por las dificultades que enfrentan para acceder a servicios adecuados y por las barreras que limitan su formalización. Como señalan los emprendedores, la excesiva burocracia genera que el proceso de formalización sea costoso en tiempo y dinero, obstáculo al que se suma la complejidad de los trámites para acceder a cualquier programa público. Como resultado de estas dificultades, Produce advirtió que más del 60% de las mypes ni siquiera lleva registros financieros básicos, un problema estructural que les impide planificar, gestionar bien sus ingresos o tomar mejores decisiones para que su negocio crezca.
De acuerdo con Lewis, esta falta de apoyo también se ve en el uso de los recursos públicos destinados a apoyar a los emprendedores. Por ejemplo, el presupuesto para la iniciativa a la competitividad –que incluye programas y fondos enfocados en la capacitación, formalización y desarrollo técnico de las empresas, priorizando a las mypes para incrementar su productividad y capacidad competitiva– muestra resultados bajos. En 2023, solo se ejecutaron S/658 mil de los más de S/7 millones disponibles (9% del presupuesto). Luego, el presupuesto empezó a reducirse: en 2024 cayó 72%, en 2025 se redujo 37% y este año volvió a bajar 35%, hasta quedar en S/ 841 mil.
Ante esta realidad, es necesario aplicar medidas para destrabar el camino de los emprendedores. Lewis propuso la simplificación y la digitalización de los trámites administrativos a nivel municipal y regional. “El Estado debe implementar ventanillas únicas y mecanismos de asistencia técnica que reduzcan los costos de cumplimiento asociados a la formalización empresarial. La simplificación de los procedimientos administrativos, la interoperabilidad entre entidades y la reducción de los tiempos de tramitación contribuirían a disminuir las barreras de entrada a la formalidad”, manifestó.
Asimismo, añadió que resulta fundamental impulsar ferias y espacios físicos de promoción comercial constantes para los emprendedores que recién inician sus actividades. Las autoridades deben facilitar de manera permanente plataformas donde los nuevos negocios puedan exhibir sus productos, conectar con compradores y forjar alianzas estratégicas en el sector público y privado. Estas vitrinas son vitales para dinamizar la economía local y dar a conocer la oferta de las mypes sin que deban asumir los altos costos de alquileres comerciales en sus primeros meses.
“En el marco de Fiestas Patrias debemos reflexionar en que la inversión privada –impulsada en gran parte por miles de emprendedores– es el principal motor de crecimiento y desarrollo para nuestra región. Cada pequeño negocio que nace activa la economía y genera empleo. Sin embargo, este esfuerzo enfrenta riesgos. En Arequipa, las denuncias por extorsión pasaron de 335 en 2022 a 499 en 2025 (+48.9%), lo que muestra un entorno más inseguro para quienes emprenden. Esta situación genera costos adicionales y limita la inversión. Para que los emprendimientos prosperen, se requiere garantizar un clima de confianza, lo que implica combatir la inseguridad ciudadana. Solo en un entorno seguro se podrá seguir invirtiendo y generando oportunidades”, finalizó el investigador de REDES.















