Mediante proyecto internacional GIPE++, desarrollado por universidades de cuatro continentes con el apoyo del Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD)
La salinización del agua y de los suelos está reduciendo la productividad de importantes zonas agrícolas de Arequipa. El problema compromete el aprovechamiento de tierras de cultivo y pone en riesgo la sostenibilidad de la producción de alimentos en la región.
Frente a esta situación, la Universidad Católica San Pablo (UCSP) presentó los resultados del proyecto internacional GIPE++ 2026. La iniciativa desarrolló soluciones tecnológicas y ambientales para mejorar la gestión del agua, el suelo y los agroquímicos en el distrito de Quilca, provincia de Camaná, en la parte baja de la cuenca Quilca-Vitor-Chili.

El trabajo fue realizado para el Fondo Alianza por el Agua y la Municipalidad de Quilca. Responde a una problemática de alcance regional pues la cuenca abastece a irrigaciones ubicadas en el tablazo costero de nuestra región, donde se concentra una parte importante de la producción agrícola de Arequipa.
Participaron 33 estudiantes y 10 docentes de distintas carreras de la Universidad Católica San Pablo (América), la Westfälische Hochschule de Alemania (Europa), la Universitas Katolik Indonesia Atma Jaya (Asia) y la Namibia University of Science and Technology (África). Es cofinanciado por el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD) y el Ministerio Federal de Investigación, Tecnología y Espacio (BMFTR) de Alemania.
Manfred Meyer, coordinador internacional del proyecto GIPE++, destacó que este proyecto es una muestra de la educación que necesitamos para el futuro: interdisciplinaria e intercultural, en el que se atiende un problema real con un cliente real porque así pueden generar un impacto real a favor de la sociedad.
“En estos tiempos es muy importante que tengamos una mentalidad global y preparar a los estudiantes salgan de sus fronteras nacionales y trabajen con colegas de otros países para desarrollarse profesionalmente y para aportar al mundo”, puntualizó.
Un problema que afecta la producción agrícola
El diagnóstico confirmó que el agua que llega a Quilca contiene sales generadas por filtraciones y prácticas ineficientes de riego (gravedad-aspersión) en zonas ubicadas río arriba. A ello se suman el uso excesivo de fertilizantes y pesticidas, la infiltración por el tipo de suelo y la alta evaporación.
Estas condiciones hacen que las sales se acumulen en la superficie, penetren en el suelo reduciendo a capacidad productiva de los terrenos. En algunos casos, la actividad agrícola deja de ser rentable y se incrementa el riesgo de perder áreas destinadas a cultivos.
Benigno Sanz, director de la Escuela Profesional de Ingeniería Ambiental de la UCSP y coordinador del proyecto GIPE++ 2026 por la UCSP, indicó que el impacto no se limita a Quilca.
“La mayor cantidad de la producción agrícola de Arequipa está en el tablazo costero, en irrigaciones como San Camilo, La Joya, Majes, Siguas, Santa Rita y La Cano. Todas utilizan agua del río Chili. Es decir que a todas estas les afecta este problema.”, explicó.
El especialista indicó que cerca del 30 % del agua superficial se destina a la agricultura. Sin embargo, una parte importante se desperdicia por el uso del riego por gravedad, que satura los suelos y favorece el afloramiento de agua en otras zonas.
Propuesta: Tecnología para monitorear agua y cultivos
Entre los principales resultados, el proyecto diseñó estaciones autónomas de monitoreo alimentadas con energía solar. Estos equipos utilizan tecnología LoRa y pueden transmitir información desde lugares sin electricidad ni conexión convencional a internet.
También se implementó un sistema que procesa imágenes del satélite Sentinel-2 para evaluar el vigor de la vegetación y detectar estrés hídrico antes de que los daños sean visibles. La información se integra con registros de campo, datos históricos y mediciones obtenidas mediante sensores.
La propuesta contempla una base centralizada (dashboard) para reunir y analizar la información ambiental de Quilca. Esta herramienta permitiría conocer oportunamente la calidad del agua y del suelo, identificar las fuentes de contaminación y orientar mejores decisiones.
Menos agua y aprovechamiento de residuos
GIPE++ propone aplicar el riego intermitente en el cultivo de arroz, uno de los principales que usa riego por inundación. De acuerdo con los estudios comparativos incluidos en el proyecto, esta técnica puede reducir entre 20 % y 38 % el consumo de agua sin afectar el rendimiento de la producción.
El informe plantea además transformar la cascarilla de arroz y el rastrojo de trigo en productos útiles. Entre ellos figuran biochar y compost para recuperar los suelos, biogás para uso doméstico y alimento animal con mayor valor nutricional.
Las propuestas forman parte de un modelo de gestión integrada que considera la participación de agricultores, comunidades, universidades, empresas y autoridades. Su aplicación permitiría aprovechar mejor los recursos y avanzar hacia una agricultura más sostenible.
Como parte de la estrategia de participación, los estudiantes también crearon la campaña “Cada Gota Cuenta” y un plan de 32 contenidos educativos para sensibilizar a la población sobre el valor de la cuenca y el uso responsable del agua.
Yesenia Condori Yapo, alcaldesa distrital de Quilca, agradeció el trabajo realizado por el equipo GIPE porque les permite tener, por fin, un documento que sustente la problemática que enfrentan por la salinidad del agua y suelo. Destacó también que se les haya presentado alternativas de solución y de actividades alternativas para las cerca de 200 familias agricultoras involucradas en esta problemática.
Cooperación internacional para un desafío regional
GIPE, sigla de Global Sustainable Intercultural & Interdisciplinary Project Experience, se desarrolla desde hace más de 5 años y esta es la segunda edición ejecutada en Arequipa. Su enfoque permite que equipos interdisciplinarios trabajen en problemas concretos de las regiones y planteen respuestas adaptadas a cada territorio, integrando conocimientos académicos con el fortalecimiento de competencias profesionales, lingüísticas e interculturales.


















