Tamiko Hasegawa: «La competitividad ya no depende solo de la inversión, sino del impacto positivo en los territorios y las personas»

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🔵 La presidenta de GESS 2026 sostiene que la gestión social se ha convertido en un factor decisivo para la viabilidad de los proyectos. Afirma que el gran desafío del país es transformar los recursos de la minería en desarrollo visible para las comunidades.

La capacidad de una empresa para construir relaciones de confianza con las comunidades y comprender las necesidades del territorio se ha convertido en un elemento tan importante como el capital o la tecnología para garantizar el éxito de una inversión, aseveró la presidenta del Encuentro Internacional de Gestión Social y Sostenibilidad (GESS 2026), Tamiko Hasegawa.

Explicó que la sostenibilidad de una inversión depende cada vez más de la capacidad para anticipar riesgos, escuchar a los distintos actores y generar acuerdos que permitan dar continuidad a los proyectos.

«La competitividad no es solo atraer inversión; es crear las condiciones para sostenerla y convertirla en desarrollo compartido», afirmó en entrevista con el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP).

Hasegawa señaló que los inversionistas ya no evalúan únicamente la rentabilidad económica de un proyecto, sino también aspectos relacionados con la gobernanza, el desempeño ambiental, la relación con los grupos de interés y la estabilidad social del territorio donde operan.

Legado sostenible

La especialista sostuvo que uno de los principales retos es dejar atrás una visión basada únicamente en la ejecución de programas sociales para avanzar hacia estrategias que generen capacidades permanentes en los territorios.

Explicó que un verdadero legado se construye cuando las comunidades fortalecen sus instituciones, desarrollan capacidades propias y pueden mantener las iniciativas sin depender permanentemente de una empresa o proyecto.

«Un programa termina cuando se ejecuta el presupuesto; un legado comienza cuando las capacidades permanecen», destacó al IIMP.

Asimismo, resalto la relevancia de escucha y alineamiento con las comunidades hacia una participacion mas activa en las decisiones que impactan en su desarrollo.

«Las comunidades no quieren recibir soluciones diseñadas por otros; esperan participar en las decisiones que afectan su futuro», subrayó.

Hasegawa agregó que construir confianza exige mantener una relación permanente basada en la transparencia, el diálogo y el cumplimiento de los compromisos asumidos.

Desarrollo compartido

Para la presidenta de GESS 2026, otro desafío consiste en evaluar la gestión social por los cambios que genera en los territorios y no únicamente por el monto de la inversión o el número de actividades ejecutadas.

En ese sentido, planteó que el éxito debe medirse por la calidad del diálogo, el fortalecimiento de las instituciones locales, el cumplimiento de los acuerdos y la capacidad de las comunidades para sostener los resultados alcanzados.

«Medir la actividad nos dice cuánto hicimos; medir la confianza y el cambio territorial nos dice si realmente transformamos», apuntó.

Hasegawa afirmó que el principal reto de la próxima década será convertir los recursos que genera el país en mejoras concretas para la población. Para lograrlo, consideró una mejor gestión del Estado y el trabajo conjunto de empresas, comunidades, academia y jóvenes.

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