Arequipa: 17% de jóvenes son “ninis” y su acceso al mercado laboral sigue siendo limitado

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🔵 En Arequipa, 64 mil jóvenes de entre 15 y 29 años no estudian ni trabajan, ocasionando que el desarrollo social y la productividad de la región se vea comprometida.

En Arequipa, la cantidad de jóvenes que no estudian ni trabajan (“ninis”) ha bajado en el último año, una buena noticia para la región. Sin embargo, el problema no ha desaparecido: 17% de los jóvenes, cerca de 64 mil personas, siguen en esta situación. Esta cifra incluso supera a lo registrado antes de la pandemia, lo que muestra que todavía queda mucho por hacer para darles más oportunidades.

La deserción escolar, es decir, cuando un estudiante abandona sus estudios antes de terminarlos, sigue siendo una de las mayores amenazas para el futuro de nuestros jóvenes arequipeños. Solo el año pasado, más de 1,200 escolares de secundaria dejaron las aulas. Esto ocurre, sobre todo, en familias que enfrentan la pobreza y que ven en el trabajo temprano una salida rápida para cubrir los gastos del hogar. Sin embargo, esa decisión termina abriendo un camino difícil: empleos con sueldos bajos, sin seguro de salud y sin pensión para el mañana.

“Cuando un joven no accede a educación, se limitan sus posibilidades de crecer como persona, como profesional y de integrarse plenamente a la sociedad. Además, sin educación es más difícil que pueda desarrollar sus talentos, mejorar su calidad de vida o participar activamente en la construcción de su comunidad. En muchos casos, esta exclusión perpetúa círculos de pobreza y desigualdad, afectando no solo al joven, sino también a su familia y al desarrollo de la región”, indicó Patricio Lewis, investigador de REDES.

La problemática se agrava con el aumento de la informalidad en el mercado laboral, que en Arequipa pasó de 55.1% a 57.1% en el último año. La falta de reconocimiento de los derechos laborales deja a los jóvenes en una situación de inestabilidad económica y, en muchos casos, de explotación, que a la larga los desmotiva a buscar mejores empleos. Incluso, algunos terminan dejando de buscar trabajo, lo que se convierte en una carga para sus familias.

“Si los ‘ninis’ de Latinoamérica y el Caribe se incorporaran al mercado laboral, podrían aportar en promedio alrededor del 5% en la economía de la región, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con datos a 2017. Por ello, es clave mejorar el acceso a la educación con programas flexibles y ayudas financieras, y fomentar el empleo juvenil a través de programas de capacitación y mentorías”, afirmó Lewis.

El especialista aclaró que no basta con reducir el desempleo, lo importante es que ese empleo sea estable, formal y con derechos. Así también, Lewis indicó que el Estado debe aplicar políticas inclusivas basadas en evidencia y enfocadas en la población juvenil, ya que invertir en los jóvenes garantiza su desarrollo, aumenta la productividad futura y previene que caigan en situaciones de vulnerabilidad social. “Solo así podrán acceder a un empleo digno y adecuado, que brinde bienestar y mejores ingresos para las familias, y de esta manera contribuir a la reducción de la pobreza”, finalizó.

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