Inglés para adultos: los 4 mitos que frenan a quienes empiezan a estudiar después de los 30 años

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🔵 Por falta de tiempo o temor a equivocarse, algunos profesionales siguen postergando este aprendizaje. Desde el BRITÁNICO se desmitifican estas ideas y se sostiene que con objetivos claros y perseverancia es posible aprender el idioma sin importar la edad.

Aprender el idioma inglés después de los 30 años sigue siendo, para muchos adultos, una meta postergada por prejuicios asociados a la edad, aunque es una herramienta clave para el desarrollo profesional y el acceso a la información global. Desde el BRITÁNICO, se advierte que el principal reto no es la falta de capacidad, sino las creencias que desalientan el inicio o la continuidad de su estudio en la adultez.

“Incorporar nuevos conocimientos es posible en cualquier etapa de la vida: el progreso depende del enfoque, la constancia y tener objetivos claros. Cuando existe un buen acompañamiento pedagógico y una meta bien definida, la edad deja de ser una excusa”, señala Giannina Hijar, subjefe del BRITÁNICO Arequipa. 

En Arequipa, la población económicamente activa supera las 776,000 personas, en su mayoría vinculadas a los sectores de comercio y servicios. En estos ámbitos, el dominio del idioma inglés es clave; pero no todos los trabajadores cuentan con esta herramienta lo que limita su proyección profesional en un entorno cada vez más competitivo.

El BRITÁNICO identifica cuatro mitos que afectan a quienes buscan desarrollar esta habilidad en la adultez: 

  1. El cerebro ya no aprende igual: la experiencia (y la investigación científica) demuestra que los adultos aprenden de forma diferente, no peor, que los niños. Tienen mayor capacidad de concentración, pensamiento crítico y una motivación concreta. Estas diferencias pueden convertirse en fortalezas si están bien orientadas.
  2. Falta de tiempo por responsabilidades: las exigencias del trabajo y la vida personal se consideran obstáculos para comenzar o retomar los estudios. Sin embargo, integrar el idioma inglés en pequeños momentos permite lograr avances sostenidos en el tiempo. Además, existen propuestas que se adaptan a distintas rutinas, con clases enfocadas y contenidos relevantes.
  3. No alcanzar un buen nivel: muchos adultos se comunican rápidamente con fluidez en contextos laborales, académicos o de viaje. Quienes estudian con objetivos —por ejemplo, enfocados a negocios—desarrollan prontamente la confianza y las habilidades para desenvolverse en situaciones reales.
  4. Temor a equivocarse: la inseguridad al momento de practicar o de hacer el ridículo puede ser un freno emocional y limitar el progreso. Es importante entender que el equivocarse forma parte del proceso de aprendizaje y contribuye a ganar confianza. 

Para el BRITÁNICO, derribar estos mitos es el primer paso para animarse a aprender. En un mercado laboral en constante transformación, seguir postergando los estudios por un tema de edad ya no es una opción. Comenzar el aprendizaje después de los 30 años no solo es posible, sino que se consolida como una decisión estratégica que amplía oportunidades y fortalece el perfil profesional.

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